miércoles, 14 de mayo de 2014

NADA

- 221 -

A veces no necesito de nada. 
Nada en la mente, la mente en la nada...
No necesito ni el aire, ni la luz. 
No necesito la vida ni los sueños. 
Nada. 

A veces, si no abro los ojos, me encuentro a mí misma. 
Flotando entre la nada y el sentido que conlleva. 
Ni respiro ni siento nada. 
El sonido se funde entre el incoloro pensamiento que me separa. 

Me vuelvo etérea, sin nada. 
Ni ropas ni trazos, ni espinas, ni dolor. 
Ni amor, ni deseo, ni sed ni nada. 
Es como en un sueño blanco, que luego no se recuerda. 
Es como morir una vez y volver de la nada. 
Es estar y no ser, no pensar ni sentir. 
Vacía la vida, llenando la nada. 

Es nada y todo en un segundo. 
Cerrando los ojos y no llegar nunca. 
Se escapan las horas, dejando vacía mi alma. 
Entrando la paz y llenando mi cuerpo de nada. 


DÍA 59

DÍA 59

No ha estado tan mal después de todo... He podido llegar a los 4, 22 km. 
Teniendo en cuenta la ansiedad y todo eso, es todo un récord. 
La primera vuelta la he dado bien, pero había mucha testosterona en el ambiente y yo llevaba las mallas de verano puestas. Un grupito de chicos tumbados en el césped me han piropeado a base de bien... Y es que tengo una retaguardia que ya quisieran muchas de 20 años... jejejejejeej.... 
Por consiguiente, no he dado la segunda vuelta por principios. Bueno, por principios y por vergüenza, que a una todavía se le suben los colores... 
He salido del Parque y he seguido corriendo por la Ronda Norte hasta el primer puente. Habría seguido, pero por allí casi no hay sombra y hacía un calor espantoso. 
Además esa cuesta no se terminaba nunca. Iba mirando para el suelo y al alzar la vista me parecía que seguía en el mismo punto... Se me ha hecho muy "cuesta arriba" (nunca mejor dicho), por lo que he vuelto al Parque para acabar resoplando y sin fuerzas... 
He llegado a mi casa casi a cuatro patas, sudando como un pollo y hasta un poco mareada. 
Pero lo más importante es que he vuelto a encontrar el tono y el ritmo. El secreto está en no pensar. En dejar la mente en blanco y sólo escuchar la música que va sonando por los auriculares, esa música que me transporta y me vacía de pensamientos... Sólo correr, respirar, avanzar, respirar otra vez, correr, sonreír... y regresar renovada y con las famosas endorfinas saltando por mis venas...