lunes, 23 de junio de 2014

UN LEVE ROCE...

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Un leve roce,
su aliento en un segundo,
descubrir el tiempo que no tuvimos,
un leve sentido,
una ráfaga de luz en su mirada dorada.
Un paseo entre las sombras, una palabra…

Un leve sueño,
un lamento cruzado,
las letras de una frase
envuelta en un abrazo imaginario.
Un sentimiento encontrado,
una caricia sutil y devastadora…

Un leve giro,
un suspiro robado entre la gente,
un murmullo soñado en el instante que se nos escapa,
una quieta quietud en un bosque imaginario,
una tarde ficticia en un paseo colmado…

Un leve beso,
de mi imaginación sacado.
Una noche mágica que deje huella,
un tiempo que deseo.

Una palabra que trazo en un esbozo,
un saludo especial en el pasillo,
un guiño de amor en su retina,
un “te quiero”…

Un leve calor entre nosotros,
para acercarnos y tenernos,
un rato pequeño de vida,
un lamento de fuego…
Un leve amor que empiece entre las hojas
que escribo en un cuaderno…

DÍA 65

DÍA 65

Ha sido una carrera genial... El tiempo magnífico, aunque dejó de llover nada más llevar una vuelta, y ya sabéis lo que me gusta que llueva... 
Me he sentido liberada y renacida... Como si fuera a terminar un ciclo en mi vida, y de pronto, empezara otro nuevo... 
En algún momento sentí cómo los ojos se me llenaban de lágrimas, pero no de angustia, como otras veces, sino de felicidad... Tan liviana me he sentido, tan a gusto corriendo, que se me ha hecho corto el trayecto e incluso me he atrevido con las cuestas... 
Maravillosa tarde de verano. Olía a tierra mojada y no había insectos que llevarme a la boca... Esas pequeñas ráfagas de viento, que ondeaban a mi alrededor, y me hacía sentir como parte del paisaje... 
He recorrido un poco más de 6 km... en 41 minutos, no está nada mal... podría haber seguido corriendo, porque hoy tenia alas en los pies y la cabeza completamente despejada. Oleadas de buenas vibraciones y sentimientos de libertad...

Lo peor de todo, ha sido una pequeña y molesta flema que, sin que nadie le diera permiso, se ha alojado en uno de los conductos que llevan aire a mis pulmones. Y no quería ir ni hacia arriba, ni hacia abajo... Ahí, pegadita en los tejidos, haciéndome la puñeta cada vez que inspiraba... He tosido, carraspeado, tragado, y todo aquello que os imaginéis que se puede hacer para despegar una flemilla de dónde quieran que se posen... con los consiguientes ruidillos nada estéticos ni femeninos que suelen acompañar a estos actos tan mundanos y cotidianos como la vida misma... En fin... que otra vez, los cuatro viejinos que estaban en el parque paseando, me miraban con disimulo y con la sonrisilla irónica en la cara. Tengo tan mala suerte, que siempre son los mismos viejinos los que me ven haciendo este tipo de cosas... y claro, no se cortan en gritarme: "Que te asfixias...!! que te añusgas... !!! Pero escupe de una veeeez....!!!..." y toda esa clase de piropos a los que ya estoy acostumbrada...  Deben pasarse la tarde en el Parque, porque a vaya a la hora que vaya... ahí están...