lunes, 27 de enero de 2014

EL PULSO DE LA VIDA

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Tenía los ojos profundos, donde la luz le llegaba a raudales, donde la esperanza retenía los colores del arco iris como un viento, llenando de notas de música su corazón.

La ventana abierta dejó pasar las fragancias de la primavera que se adelantaba... una corriente de calor calmó su ansiedad, curando sus heridas... y por fin pudo escuchar el pulso de la vida...

No había nada que temer y sin embargo tenía miedo, con una lucha interior en la que se deshacía de todas las manchas que existían en su mente, quedando sólo el brillo de una lámpara artificial.



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