martes, 15 de octubre de 2013

EL TAROT

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Levantó con una mano la carta que tenía más cerca de la maza. 

Correspondía a uno de los Arcanos Mayores, no sabía si decidiría su felicidad o su fortuna.

Tampoco le importaba mucho, no creía en ello, al menos no del todo. 

Su percepción de la vida, ver el color del áurea de las personas no ayudaba mucho. 

Ya la miraban con los ojos entornados cada vez que pasaba. 

La Torre, La Emperatriz, El Carro, El Colgado, La Muerte... sólo son cartas. 

A veces no representan nada. Otras pueden serlo todo. 

Aspiraba el recuerdo de su olor, había estado allí, hacía poco tiempo... todo le recordaba a él. 

Se desdibujaba en estelas por entre los susurros del viento, queriendo descifrar qué es lo que sentía. 

Por eso, levantó otra carta... la que podía darle la Esperanza, la Fortuna... o el Amor... en su rostro se dibujó una sonrisa de triunfo, por fin sabía a qué atenerse, con qué baza contar. 

Aquella carta... definitivamente, era SU CARTA.

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