lunes, 16 de diciembre de 2013

LLUVIA Y ESPERANZA (2)

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Empecé a caer... al principio suave, las gotitas se sucedían unas detrás de otras... cada vez más deprisa... el agua mojaba la hierba y la humedad se manifestaba por doquier.
En invierno era más fácil... unas nubes negras y cargadas se cernían en el ambiente, oscureciendo la tarde ya de por sí corta... me reflejaba en todos los cristales, llenándolos de vida.
El suelo se llenaba de charcos que difundían la luz de las farolas de la calle.
Se esparcía por el ambiente un olor a limpio y a libertad. Yo era la libertad en ese momento. Yo, la Lluvia, fresca y llena de vida. Caía con un sonido tintineante y sugerente haciendo que los sentimientos ahondasen en el lento atardecer de un día cualquiera...
La tierra, satisfecha, me daba las gracias con su aroma a mojado: profundo, intenso, fragante...
Pero cuando estallaba en la primavera y me convertía en fuerza, en pasión, en grandeza...
entonces hacía que, enfurecida, se escapasen verdaderos ríos de genio desbordándolo todo, anegando campos, torrencial y desesperadamente... e iba entre mis compañeros la Tormenta, el Rayo, el Trueno.
Entonces sí, teniendo fuerza, podía ser devastadora...
Pero a mi me gustaba más, cuando me dejaba caer con suavidad, acariciando el ambiente, como si fuera un beso, con ese susurrar fresco...

Por eso me nombraron también la Esperanza.
Para que después naciera otra vez con toda la fuerza de la Naturaleza.
Muriendo y naciendo...
Despertando, amaneciendo, llegando siempre a mi destino, sabiendo que hay un día nuevo detrás, una vida que vivir, un aire que respirar...
Tener sensaciones, y amor, saber esperar lo mejor, la dicha, la alegría... un camino...
Esa soy yo... La Esperanza y la Lluvia
Para ti, para no desesperar, para limpiar la tristeza de tu corazón, para refrescar el vacío que sientas en tu vida... para empezar otra vez...
Siempre...





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