miércoles, 25 de junio de 2014

QUISIERA...

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Quisiera que nuestros labios se fundieran en uno, que el tibio roce de tu piel me impregne de su aroma y me robe momentos de paz.

Quisiera ese segundo en el que pueda tenerte sin más, mientras susurramos suspiros encadenados en la tibieza de los sentidos… 
Y que tu beso se haga profundo en mi boca, despertando los sueños dormidos después de tantas incertidumbres.

Quisiera que la magia llegara hasta tus ojos nacarados y me regale la risa entre palabras que llenen este vacío que tengo.

Quisiera que llegaras a mí y me abrazaras como tantas veces lo hiciste en mi memoria, llevándome hasta pisar la tarde entre tus manos y que el fuego del calor de tu corazón envuelva mis lágrimas.

Quisiera que tus dedos jugaran con mi pelo, ofreciéndome la suavidad de un atardecer entre latidos y notas musicales que sepan a deseo.

Quisiera que tu noche se funda en mi cuerpo y te acoja entre los impulsos de tus venas en mi piel.




DÍA 66

DÍA 66

6 km. No está nada mal en 42 minutos. Teniendo en cuenta que casi todo es en cuesta... Que ya me he tirado al barro con esto de las cuestas, y las subo casi a la pata coja y de un brinco...!! 
El Parque estaba hoy llenísimo. Se nota que, al no hacer mucho calor, la gente ha optado por ir con los niños a jugar al parque en vez de ir a las piscinas... No sé si me gusta esta opción. Yo, que siempre me quejo, porque este Parque es precioso y no viene nadie, hoy me quejo porque estaba demasiado abarrotado. 
También he observado que hay un montón de chicos y chicas que no había visto jamás, corriendo por los caminos y veredas... Unos más deprisa que otros... Unos en mejor forma física que otros, pero en algunos tramos, casi he tenido que pedir la vez para poder pasar... Uhmmmm.... En fin... Espero que ésto sea algo puntual y que pronto recuperemos la normalidad...Es decir, menos gente y más "selecta" (jejejeje).
Hoy los bichos han pasado de formar parte de mi menú. Pero ha decidido hacerme la vida imposible, dándome codazos, puntapiés e incluso uno de ellos se ha atrevido a introducirse en mi ojo derecho, alojándose cómodamente allí, provocándome un picor insoportable y un lagrimeo constante, hasta que, curiosamente, ha echado a volar tan campante, como si no hubiera hecho nada malo... 
Me lo estaba imaginando con esa cara de aburrimiento, como el que no quiere la cosa... Los bichos y yo, no nos llevamos bien, está comprobado... 
En uno de los laterales, una pareja tumbada en la hierba se ha prodigado todo tipo de arrumacos, besos y achuchones posibles. No habiéndose despegado en todo el rato que he estado corriendo... De tal manera que, creo, se han comido el uno al otro. Porque en la última vuelta, al pasar por allí, habían desaparecido...