lunes, 30 de noviembre de 2015

EN LA NOCHE ETERNA Y APAGADA...

-398-

Letargos y sueños dormidos del color de canela,
Son palabras contadas y recitados poemas,
Se esconden en nuestras vidas,
en la noche eterna y apagada.
Una luz vela como si fuera lluvia
acariciando el alma…

Es mi regalo en este momento fugaz,
Envuelto en el frío del último día de noviembre,

Se muestra cada tarde en este otoño infinito
que deshace tu piel en mis besos escritos…
Sonidos,
espacios eternos y mitos
que se pierden en las sombras,
en la noche eterna y apagada,
En mi corazón de roces ensalmada,
Derretido en el fuego que en mis versos transmito…


DÍA 98. Día 6 del año 3

Día 98.
Día 6 del año 3

Sólo he podido correr poco más de 3 km. 
Tengo molestias en el gemelo de la pierna derecha. Por eso he decidido trotar suavemente y no forzar la maquinaria. Aún así lo he disfrutado. 
El sol en esta hora, me regala destellos entre las hojas de los árboles y proporciona una luminosidad singular al verde de la hierba, parece resplandecer... El suelo, plagado de hojas secas, me ofrece momentos mágicos y románticos del otoño que se va, con esos tonos cálidos entre dorados y marrones. 
Lo peor ha sido después... Al volver, sudorosa y cansada, he pretendido quitarme el pantalón, y como lo llevo muy justo debido a los kilillos de más, no podía bajarlos. Ha sido toda una odisea. En un momento dado he pensado que, a lo mejor, sería buena idea dejarlos ahí hasta recuperar mi peso. Pero, claro... es un inconveniente... siempre tendría que ir con el mismo atuendo. Tendría que ducharme con ellos puestos, y no me pegan con los botines marrones de tacón... Lo que os digo: un inconveniente. 
Por eso, y después de varios movimientos nada finos, con sonidos de desesperación incluidos... por fin, salieron escopetados de mi cuerpo... Menos mal !!! Creo que he sudado más con estos ejercicios contorsionistas que en la carrera de hoy...

viernes, 27 de noviembre de 2015

Día 97. Día 5 del año 3

Día 97
Día 5 del año 3

5 km en una mañana magnífica de pleno otoño. 
Aunque me gusta mucho salir a correr por las mañanas, reconozco que es mejor a mediodía, después de venir de trabajar. Porque el cuerpo tiene un rodaje ya y un pre calentamiento que ha ido manteniendo a lo lardo de la mañana. Hoy, sin embargo, al haberme levantado más tarde y no haber hecho prácticamente nada, el cuerpo estaba un tanto adormecido... Me ha costado coger el ritmo, me notaba las piernas pesadas... 
No obstante, el parque está maravilloso... Es una auténtica explosión de luces y tonos distintos. Da la sensación de no estar dentro de una ciudad, te sumerges dentro de otro mundo, mientras avanzas pisada tras pisada y vas superando repechos, cuestas, largas distancias que parecen no terminar nunca... A veces me sorprendo a mí misma cuando, dejando volar libremente el pensamiento, éste me conduce por tránsitos inverosímiles y lejanos, vericuetos que normalmente no frecuento y que, cuando salgo a correr, me sumerge fácilmente dejándome llevar...En esos momentos es cuando siento que todo está en orden, que no necesito nada y que, mágicamente, la naturaleza se mezcla conmigo, formando un cóctel perfecto... 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Día 96. Día 4 del año 3

Día 96
Día 4 del año 3

5 km en 27,59 minutos. Reitero que salir a correr a mediodía me gusta. He marchado con un ritmo suave y he podido mantenerlo hasta el final. Aunque las piernas me han dado algún que otro problemilla. 
Al cabo de un rato, todos los males se esfumaron como por encanto. Los problemas, los malos rollos y las nubes negras se fueron escondiendo en los cajones interiores de mi alma, y empezaron las endorfinas a hacer su trabajo dejando las puertas abiertas al optimismo y el bienestar. Es esos momentos es cuando todo parece ir bien en tu vida, cuando los astros, por alguna buena razón, se alinean correctamente y están a tu favor. Y esas sensaciones duran un buen rato. 
Aunque el último kilómetros se me ha hecho cuesta arriba, y nunca mejor dicho. A punto de rendirme... Pero al final, pudo el tesón y el orgullo propio... 
Me encanta salir a correr a mediodía... Esa soledad, esa quietud con la luz directa en las hojas de los árboles. Y eso que ya casi no quedan hojas en los que son caducos... La mayoría se acumulan en el suelo cubriéndolo con una alfombra amarillenta y marrón... 
No hacía frío, ni tenía hambre, ni me dolía nada... estaba en mi mejor momento...

martes, 17 de noviembre de 2015

ALLÍ DONDE EL TIEMPO SE DETIENE...

-397-

Allí donde el tiempo se detiene y la niebla envuelve tus pasos,
para descubrir que finalmente estás tú...
El abrazo profundo, el aroma de tu vida, para dar calor a la fría mañana de invierno...
La luz del amanecer me encuentra en un rayo de luna, tímido y deslucido...

Allí donde el tiempo se detiene, te encuentro al rente del viento...
besando el recuerdo y lo que está por venir...
Una caricia, un gesto improvisado...
la palabra precisa en tus labios suaves, formando la brisa, llenando el camino...

Allí donde el tiempo se detiene, y la ventana se abre al futuro...
sonriendo a las promesas que regalan los lazos unidos...
La música que emana de mis sueños y te alcanza...
Las notas que bailan entre tus manos y el amor...


DÍA 95. Día 3 del año 3

DÍA 95. Día 3 del año 3.-

He salido a correr este mediodía por el parque...
Me gusta esa hora. Hay una tranquilidad y una quietud que me encanta.

He salido con más calma que la última vez. No debo forzar la maquinaria inútilmente. El último día acabé agotada y tardé en recuperarme...
Después de un largo parón, mejor tomárselo con calma.

Como no había comido (bueno, un sandwich a la una y media), no he tenido problemas de ningún tipo, ni dolores en el costado, ni nada de nada... He ido ligera y a gusto. Pensando en cada pisada, en cada tramo del camino, avanzando pudiendo disfrutar a pesar del esfuerzo. Y menudo esfuerzo!! Cómo se nota la falta de asiduidad...!!
Qué barbaridad!. Iba resoplando ruidosamente, hinchando los carrillos y expulsando el aire por la boca como un caballo percherón... Menos mal que, por aquello del horario, no podía escucharme nadie, porque debe ser un show...

En fin, 5 km en aproximadamente 30 minutos, no está mal... Estoy satisfecha...

jueves, 12 de noviembre de 2015

ALLÍ DONDE...

-386-

Donde el grito ahumado se esfuma en mil gotas de espuma, 
y la voz desgarrada rompe en pedazos la tarde 
perdiéndose entre los pensamientos cercanos a ti...

Donde la tierra se pega a los sonidos de la noche 
y los pasos convierten la espera anticipada en anhelo infinito, 
queriendo formar parte de tu universo...

Donde los besos ahondan en el misterio profundo del amor 
y tus brazos rodean mi alma 
acariciando la mirada entrelazada entre nuestros ojos.

Donde mi tiempo termina allí donde tú estás, tomando tus manos 
y sintiendo la fuerza que emerge del presente, 
sintiendo un nuevo mañana en el horizonte.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

DÍA 94. Día 2 del año 3

DÍA 94
Día 2 del año 3

5 km en 23 minutos y pico... A toda carrera, con agujetas del lunes y todo... Seguramente mañana no puede ni moverme...
Lo peor ha sido, en un principio, enfundarme los otros pantalones que uso para correr. 
¿Habéis visto la peli El diario de Brigget Jones?. Sí, ¿ese "momento-faja"?. Pues exactamente así ha sido la odisea de subirme las mallas. 
He tardado unos cuatro minutos en meterme en ellas, pero al final lo he conseguido. 
No podía casi respirar al principio, pero las carnes quedaban sujetas y embutidas. El problema vino luego al querer meter las llaves y un pañuelito en el bolsillo. 
Imposible. 
He debido de elegir entre los dos y, por supuesto, el pañuelito ha quedado fuera, con el consiguiente goteillo mocoso durante todo el trayecto. Lo que me he acordado de él...!! (del pañuelo, claro)

Sobre todo cuando he tenido que subir la tercera cuesta. 
Creí que no llegaba, respirando (mejor dicho, intentando respirar) al ritmo de la carrera... Los ojos desencajados, la lengua fuera, los mofletes (los de la cara, porque los otros ni se han movido hoy por efecto de los pantalones tan ajustados) bailando a su libre albedrío, los pies rozando el camino (llegó un momento en que creí que los llevaba arrastrando detrás de mí...)... 
En fin, un cuadro... 
Menos mal que a estas horas (15:30), no hay un alma en el parque y es casi imposible que nadie se fije en una "corredora" atípica, como yo... 
De todas formas, estoy contenta, (las endorfinas hacen su papel a la perfección), por aquello de ir superándome a mí misma e ir cogiendo la forma y el tono (y el cuerpo!!!!) que abandoné hace unos meses...   

martes, 10 de noviembre de 2015

COMO EL AMOR...

-385-

Como esa música que va subiendo en intensidad, 
y te desgarra cuando crea la nota más alta,
la más pura, sin ambages ni aristas... 

Como esa lluvia de miles de motivos mojando el horizonte, 
salpicando de lágrimas los colores del otoño, 
al compás de los sonidos que dejan en el cristal... 

Como ese beso cálido y sin fronteras, 
buscando el hondo sentir del amor en cada golpe de su latido, 
con lento suspiro y furia contenida... 

Como ese lento y decadente sobrevenir del tiempo,
arraigando los sentidos en un sueño,
robando en el camino, los pasos deshilvanados...

Así se convierte mi sangre en la esperanza, 
del rojo al verde fuego de mis pensamientos contigo,
del amor a la vida en un solo juego... 


lunes, 9 de noviembre de 2015

LLENAR EL AIRE...

-384-

Sentir, comenzar, estallar...
Extender las manos y llenar el aire. 

Por cada bocanada de vida, un regalo , 
con cada beso estremecido, un suspiro, 
por cada paso errante, una aventura.

Abrazar, soñar, vivir...
Extender las manos y llenar el aire,

Por cada voz que cante, un lágrima,
con cada risa cristalina, un mirada,
por cada poema sentido, el amor...

Llorar, escribir, suspirar...
Extender las manos y llenar el aire...






DÍA 93. DÍA 1 DEL AÑO 3

Día 93
Día 1 del año 3

He salido a correr después de mil años... He optado por salir antes de comer. Es decir: He llegado a casa del trabajo a las 15:15 más o menos, me he cambiado de ropa y directamente he salido al parque a correr. De esta manera, no me da tanta pereza después de la siestina... 

Por supuesto el Parque estaba solitario. Y menos mal, porque después de tanto tiempo sin salir, mi cuerpo no es el mismo. Tengo unos cinco kilos de más y eso trae una serie de inconvenientes:

1.- El pantalón con el que suelo salir a correr me queda angosto. Aunque decir "angosto" es ser muy generosa... Para ponérmelo, he sufrido mucho. Tiraba de un lado hacia arriba, pero el otro se quedaba estático. La cinturilla no daba más de sí. He debido ir subiéndolo poco a poco, encogiendo como podía partes del cuerpo que no se pueden encoger. Cuando al final, ya estaba colocado en su sitio, no me cabían ni las llaves en uno de los bolsillos. Malabares he hecho para poder meter el teléfono en el otro. Que diréis que para qué llevo el móvil. Pues es sencillo: El programa que utilizo para correr y que me va dando las pautas de la distancia recorrida y el tiempo invertido en ello (el que tiene voz de monja acomplejada, por cierto...), lo tengo en el móvil, y la música que uso para meterme de lleno en mi mundo interior mientras troto por esos caminillos, también.

2.- Como los teléfonos móviles de hoy en día no son nada pequeños y el pantalón me está "restallante", al subir la primera cuesta, me lo iba clavando en la ingle !!... No me daba de sí la zancada, para subir cómodamente... 

3.- El ritmo, la respiración y la falta de tono hace el resto para que vaya sin resuello, colorada como un semáforo y resoplando como una cafetera...
En fin, para colmo de males, he estado a punto de caer varias veces, por pisarme el cordón de la zapatilla que iba suelto. Pero cualquiera se paraba a abrochárselo!!. Si me paro, allí me quedo tumbada hasta las seis de la tarde por lo menos.

He corrido 3 kilómetros y medio y porque me propuse no parar en el primer kilómetro... 
En fin... Debo ser más constante, a ver si ahora, vuelvo a coger ritmo, tono, ganas y energías...!! 

martes, 3 de noviembre de 2015

CUANDO SE FUE...

-383-

Cada vez que se asomaba por aquellos montes, el viento le traía su recuerdo, y acariciaba suavemente los momentos que le llegaban emulando un pasado ya vencido. 
De tanto recordarle, su rostro, a veces, se desdibujaba y se convertía en humo. 

El día se hacía largo y tedioso entre la neblina de la mañana y la bruma de la noche, con su pensamiento siempre deshecho entre la sonrisa perdida entre aquellas montañas... 

Él se había ido con el último vestigio del sol, un día aciago y negro... Sin conocer si su vuelo tendría o no retorno, preguntándose si esperarle u olvidar...

No sabía que, desde el mismo momento en que se marchó, se convirtió en nube... 

Desconocía que se transformaba en viento y música cada vez que le recordaba entre aquellas cimas y, si alguna vez una lágrima se escapaba brotando sin razón, él recorría su rostro sintiéndola como si estuviera vivo, acariciándola en su recorrido hasta caer al vacío...

Le estremecía la piel, acercando sus besos fríos, y ella se abrazaba el cuerpo presintiendo su olor, el calor de su vida, el latido en sus venas... aunque todo se esfumaba entre el paisaje y la lluvia...
Esa lluvia que repartía la fragancia de la tarde entre los recuerdos y la música de sus palabras, como cuando pronunciaba su nombre...como ahora...en que su voz se escuchaba en el silencio, en la lejanía de aquellas montañas...